Después del frió del invierno, de la calor asfixiante del verano, la lluvia cae y templa el ambiente, templando también el corazón.
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Se acabo el fingir, el estar separados, el miedo a intentarlo de nuevo porque una vez salio mal. Basta de intentar querer a alguien, porque en el corazón no se manda. Basta de evitar encontrarte con su mirada porque sabes que tarde o temprano, cuando le mires a los ojos, vas a encontrar en ellos el mismo amor que en los tuyos, y eso te da miedo. Y te da miedo porque tus defensas caen solas, todo el castillo de naipes que has construido, se te viene abajo cuando le miras.
Quieres ser feliz a toda costa y no quieres entender que tu felicidad es el. Tieene que venir alguien a hacerte llorar como llora el, para que comprendas que ya vale, que ya hay demasiado daño hecho. Después de la tensión viene el llanto….ya te has desfogado como has querido, gritando, llorando, maldiciendo….y ahora lloras porque sabes que sus labras son una verdad como un templo….
“Hice todo lo posible para que te alejaras de mi, pero no sirvió de nada, porque no puedo dejar de quererte. No puedo aunque lo intente….con todas mis ganas….”. Lucas.
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Las mismas ganas que tienes tu de ser feliz junto a el, de que el tiempo vuelva a pararse cuando te mira y sientes que todo vale la pena si estas a su lado.
